4 de julio de 2012

La semana de la amargura

La verdad es que ya no me pasan cosas interesantes. Mi vida monótona consiste en escuchar música, la escuela, hacer traducciones y querer matar a la mayoría de la gente que me rodea. Ya pasó más de la mitad del año, y hoy me puse a recordar mi vida. Me acordé de un hecho interesante de mi infancia, que debo recordar hacer analizar psicológicamente: cuando era chiquita, mis papás no vivían juntos. Yo vivía con mi mamá en casa de mis abuelos (por eso me gusta tanto vivir aquí, estoy acostumbrada desde chiquita) y mi padre en su casa, solo. Mi mamá me llevaba a verlo los fines de semana. En general, por experiencias de gente que conozco con sus padres separados desde corta edad, ellos soñaban con que sus papás se volvieran a juntar alguna vez. Pero yo nunca recuerdo haber pensado eso. Sentía que todo estaba bien así, y yo también estaba bien; por alguna extraña razón sentía que todo era mejor que si estuviesen juntos, y que por algo no lo estaban. Raro. Creo que entiendo mejor por qué cuando se "volvieron a juntar" y nos fuimos a Capital a vivir, yo me sentía horrible.


En fin... también recordé mi infancia viendo Dragon Ball, Digimon, Pokemon... haciendo tortas de barro, jugando con agua y lastimándome las patas por correr descalza por todos lados.
Y recordé sucesos de este año, como el mes de marzo, en lo me pasó todo lo relacionado a Roger Waters. En esa época estaba re sensible, lloraba por todo:
Terminaba de ver "The Wall", y lloraba.
Terminaba de escuchar algún disco de Pink Floyd (más que nada "Dark Side of the Moon"), y lloraba.
Terminaba de ver cualquier concierto de Pink Floyd... Y LLORABA!


Me acordé de cómo me obsesioné con mis tres bandas favoritas, o por las que tengo más obsesión... en mi siguiente post lo contaré. Quisiera escribirlo hoy pero en breve tengo que irme.


Esta semana fue la "semana de la dulzura", o la semana en la que las empresas de golosinas se llenan los bolsillos con una fecha para los cursis creada con el propósito de vender.


A mis amigas (que son lindas) les regalaron un montón de bon o bones y quéseyo... a mi me dieron un chupetín (porque le hinché a un amigo para que me lo regalara) y un caramelo. Igual no me importó porque mañana voy a ir al quiosco con lo que me queda de ahorros y voy a comprar golosinas para comer mientras veo conciertos, yo sola.
Una chica que conozco (ya hablé de ella pero si la nombro me asesinaría) me dijo que para ella es esencial que un chico le regale algo porque quiere decir que es buena y bonita. WHAT THE FUCK. Me imagino un montón de chicos en fila, compitiendo para ver a quién prefiere, y ella evaluándolos y viendo si le regalan algo porque es buena y bonita; y el chico que le regale algo será el amor de su vida.
Luego me imaginé a mí haciendo lo mismo pero con condiciones como "te tenés que perecer a estos músicos, o ser talentoso como ellos, o...", salvo que yo tenía pinta de dictadora que los iba a condenar a morir o sobrevivir. Ya sé, estoy medio loca.


También esta es mi semana de la amargura porque mañana tengo el torneo de volley en la escuela (que es obligatorio) y me duele la panza. Encima juego re mal y las voy a hacer perder a mis compañeras a las que les gusta jugar y lo hacen bien.


Bueno, estoy segura de que lo que acabo de escribir es una porquería porque no estoy inspirada y el frío me congela el cerebro; así que los recompenso con una foto de animalitos tiernos.