25 de febrero de 2012

Crónicas de un viaje horrible en 2012

Para el fin de semana largo (aclaro que me parece medio tonto decretar feriado por carnaval, pero nos vino bien) fui a pasar unas cortas vacaciones. No les voy a contar mucho de lo que hice allá porque no es muy interesante, pero sí les voy a contar del horrible, horrible viaje. El de ida fue peor que el de vuelta, aquí les va:

El micro salió un poco más tarde de lo que tenía que haber salido. Ni bien subimos, se escuchó un chs-ch-ch-chs-ch-ch-chs (léase como el ritmo de la cumbia ese que parece un rallador). Era un catinga pibito de no más de 13 años que estaba sentado un asiento atrás del nuestro, en la fila del frente. No tenía consideración por el resto de los pasajeros, ni vergüenza por hacer lo que estaba haciendo. Digo yo... ¿el celular no viene con auriculares? Y si no es así... no son muy caros. Te cuesta poco comprar unos y no ganarte el odio de toda la gente.

Parece que el chabón que iba adelante nuestro le quiso hacer la guerra y también puso música fuerte. Pero por lo menos no era cumbia y/o reguetón. Era rap. Todo bien con el rap, pero es un poco molesto que no uses auriculares durante, más o menos, DOS HORAS, y no dejes dormir al resto de la gente que se levantó temprano y espera, por lo menos un viaje en paz. No importa la música que escuches, no obligues al resto de la gente a soportarte!!
Lo más irónico, creo, fue que su novia tenía auriculares, se los podía haber pedido prestados ._.

Después de un rato el pibito apagó eso y se durmió... pero no era tiempo de cantar victoria, porque el chabón seguía molestando. Después de unas horas lo apagó también. Y luego lo volvió a poner, así en reiteradas ocasiones. En un momento tenía ganas de sacarme una zapatilla y golpearlo, pero sino me iban a tirar por la ventana y... no estaría aquí para contarles la experiencia de un viaje horrible.

Atrás nuestro iban sentados dos niños insoportables con su madre/whatever que no tenía un buen vocabulario (a los niños los trataba de "guacho").
Los niños me pateaban el asiento en cada ocasión que podían, provocando así mi ira. Malditos. Primero pateaban suavemente (?) pero muchas veces, y luego uno pegó una tremenda patada que me hizo asustarme. Ya tenía ganas de darme vuelta y decir "controle a esos chicos, señora", pero corría el riesgo de que fuera como las guachiturras que no las podés ni mirar y ya te amenazan de muerte. Seguían con la cumbia. En algún momento en el que yo estaba intentando dormirme, uno se puso a gritar:


-LA PREGUNTA MAMIIIIIII!!! QUIEDO EZCUCHAD LA PREGUNTA!! DÓNDE EZTÁ LA PREGUNTA?? 
-Perá que no la encuentro, guacho.
-Y MAMI?? EZTÁ O NO EZTÁ??
("¡¡que no esté, que no esté!!", pensaba en medio de mi agonía)
-Mepa que no la tengo.
-ZOZ UNA MENTIDOZA MAMI, VOZ TE LA BAJAZTEZ LA OTRA VEZ, NO ME MIENTAZ MAMI.
Yo ya estaba pensando en agarrarlos a todos de los pelos, romper el vidrio (sin necesidad del martillo) y tirarlos por la ventana. El cinturón de seguridad me lo impidió.


Bueno, finalmente nos bajamos una parada antes que ellos y rogué no encontrármelos por la vida nuevamente. A ninguno.


Lo que les puedo contar de San Bernardo son tres cosas:
1. Estaba lleno de adolescentes, toda la juventud se trasladó a la costa. Todas chicas que seguían la moda y usaban esas remeras cortitas con la bandera de Gran Bretaña o remeras igualmente cortitas de bandas de rock (todas de The Doors o los Ramones. Es por moda, lo sé); y pibes vestidos de guachiturros o con remeras fosforescentes. 
2. Nuestra habitación estaba justo en frente de una feria medio comandada por guachiturros, así que a la noche se escuchaba cumbia (si entran al enlace es bajo su responsabilidad, amigos) y esta maldita canción. Además de tener un puesto lleno de remeras de loh guachiturroh y Shastin Viver.
3. En el trencito de la alegría (que no era muy alegre) les pasaban la canción "Te voy a amar" de Axel a los pobres niños. La canción nos tiene re podridos.


En la playa nos entretuvimos mirando gente y citando frases de Homero Simpson cada vez que veíamos a alguna persona que se relacione, por ejemplo "¡ese niño tiene senos!" y "afeito mis hombros". Somos malas, lo sabemos.


En el viaje de vuelta casi todo fue bien (mis viajes de vuelta son, por lo general, mejores que los de ida. Siempre.), excepto por algunos detalles...
El aire acondicionado no tenía eso que tiene para taparlo y/o cambiarlo de dirección, así que me morí de frío, me tuve que poner un pulóver, la campera de jean y taparme con un saco de lana y una sábana para no tener tanto frío.
Se me rompieron nuevamente los auriculares, y el que andaba hacía un zumbido.
Atrás nuestro había un inadaptado social que desde su Macbook puso una película de robots a alto volumen, y lo tuvimos que soportar.


Llegué a mi casa y me dieron la hermosa noticia de que en mi habitación; que habían construido hace más o menos 30 años, estaba hecha pelota, cuando llovía caía agua del techo, se mojaban las paredes y, por lo tanto mis pósters (la última vez que llovió se me arruinó donde estaba Richard Wright), estaba muy calentita en invierno y, a pesar de su antigüedad, era muy confortable; había ratas. Un horror. Por lo tanto mi tía y yo nos tuvimos que mudar a la pieza donde está la computadora (beneficio para mí, me puedo quedar hasta cualquier hora). Lo malo es que tenemos una "cucheta" (así le dice mi abuela, no sé si es correcto su nombre) y yo tengo que dormir arriba; por lo que mis mayores temores son moverme a la noche y que se sacuda todo interrumpiendo así el sueño de mi tía, y querer bajar por la escalera, que no esté bien afirmada a la madera y caerme/romperme una pierna/morirme.


P.D: Perdón por ser tan simple, pero... feliz cumple George! ^^

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